martes, 17 de noviembre de 2009

El Rock: ¿Subcultura o negocio?



Nadie dice nada y el rock hace tiempo que se calló
al volverse el bufón del contrato que lo durmió
no estás cansado de escucharme?
si entretenerte es distraerte y no invitarte a pensar”
(Shaila,  “No Soy Rock”,  del Ep “Los Caminantes”
2006, Speed Power Emotion Discos)

La cultura del rock es un extenso mundo, nacido en los años ’50 bajo la influencia de diferentes estilos de música folclórica estadounidense, como el jazz, el rythm&blues, etcétera.

El estereotipo de rockero que se fue creando a lo largo de los años, no dista demasiado de figura de Elvis Presley, James Dean, etc. (Jóvenes, rebeldes y con un estilo de vestimenta bastante peculiar) siendo éstos quizá los principales referentes de la cultura del rock and roll.

El pasar de los años fue extendiendo el estilo hacia todo el mundo, y como era previsible llegó a nuestro país.

Aquí se formaron bandas influyentes en el ámbito local, y también en el ámbito internacional. Además, se fue definiendo un estilo y una temática, que con el correr del tiempo se convirtieron en la “fórmula del éxito”, lo que influyó poderosamente en la decadencia a nivel compositivo y artístico de la música de Rock en nuestro país. De la mano de ésta “fórmula” ascendió la influencia de la industria discográfica y el mundo del negocio.

La cultura del “Rock Chabón” o “Rollinga” es una creación argentina que se asocia más a un perfil estético de vestimenta utilizado a fines de los ’90, que al conocimiento profundo de la obra de los Rolling Stones, banda trascendental en lo que respecta al Rock & Roll. Claro ejemplo, irónicamente, es el personaje que a modo de crítica no tan sutil, creó Diego Capussotto, Pomelo. Ésta subcultura Stone trajo consigo el ascenso de cientos de bandas barriales. Además, el rock Stone incluyó la adhesión por parte del público, de prácticas sólo utilizadas en los estadios de fútbol, tales como el uso de bengalas, las banderas, etcétera. Esto derivó en el nefasto hecho de la tragedia acontecida en “República Cromañón”, el treinta de diciembre de 2004, en la cual más de ciento noventa personas perdieron la vida debido a un incendio causado por una candela.
Como se ve, la historia del rock “nacional” no es poca.

El ambiente del rock en la actualidad, a partir de los hechos acontecidos en Cromañón es un poco diferente, pero hay algo que sigue estando y que por más que pasen cosas inimaginables, ya no se va a separar: El negocio. Los recitales cada vez son menos accesibles, y eso está llevando a que el público sea cada vez más selecto de mayor poder adquisitivo.

“La Argentina actual parece contar cada vez menos con fenómenos de este tipo gracias a la ultramarketinización de la oferta grande y la suba de los tickets a iguales sueldos, entre otros factores. En definitiva, el rock se fue transformando en una especie de bien de lujo, con base en personas de mayor poder adquisitivo.”
Por Mario Yannoulas, Jueves, 21 de agosto de 2008, Suplemento NO, Página 12.

Hoy, con el ascenso de las descargas por internet, y la ilegalidad que eso conlleva, el negocio está centrado, más que en las ventas de discos, en el “Show Business”. Se realizan shows de bandas masivos, con promoción, festivales promocionados y solventados por empresas, se re-editan y re-masterizan discos que uno creía poder encontrar en las bateas de una disquería (el renombrado caso de la discografía de The Beatles, o de Michael Jackson, a partir de su muerte) se hacen Dvd’s con recitales, Dvd’s con grabaciones, Discos compilatorios de grandes éxitos, se juntan bandas para hacer recitales masivos sólo por plata(Soda Stereo, Los Fabulosos Cadillacs) como para salvar la decadencia que el negocio está sufriendo.

"Y si el rock no se murió hoy tendría que tratar de suicidarse.
Otra estrella se estrelló ya la quieren reciclar
 y construir un héroe multinacional"
(Shaila,  “No Soy Rock”,  del Ep “Los Caminantes”
2006, Speed Power Emotion Discos)

Entonces cabe preguntarse qué deparará el futuro para la música. Hay bandas que increíblemente existen, como producto para ser consumido, y para entretener. Programas de televisión que eligen bandas o músicos que hacen dos discos, venden millones, y luego desaparecen. Bandas dedicadas al público infantil, cuyos protagonistas son el estereotipo de joven exitoso y feliz, lo cual es hasta gracioso en cierto punto, cuando no es preocupante.

Más allá de la decadencia y el poco futuro que se ha pintado hasta aquí, existe un movimiento al que la industria todavía no ha accedido en profundidad, pero contra el que arremete constantemente: el under, las bandas no profesionales, las bandas profesionales que no están dentro del circuito, y de las cuales se rescata un principio muy importante: el de autogestión. La autogestión es construir puertas donde la industria discográfica monopólica y excluyente ha construido paredes.


En suma, se trata de dilucidar QUÉ queremos así como de determinar CÓMO  es que lo queremos.”
 Joaquín Guillén. Miércoles 22 de Abril de 2009

Como mejor no podría definir Joaquín Guillén, uno de los principales defensores de la autogestión, no sólo en el ámbito de la música, con su banda Shaila, y Con su sello discográfico independiente Speed Power Emotion Discos, la autogestión es una manera alternativa de lograr acceder y llegar al público, alejándose de las propuestas de las multinacionales, que terminan por forzar a las bandas a remitirse a las temáticas corrientes, para estupidizar a la población, en lugar de invitarla a pensar.