martes, 13 de agosto de 2013

...

yo sé que fui cobarde.
pero yo también sé que no todo fue culpa mía.
yo sé que te solté la mano
pero yo también sé que en realidad nunca te solté entera.
yo sé que te di la espalda.
pero yo también sé que siempre me doy una vuelta para tenerte a la vista.

jueves, 8 de agosto de 2013

para siempre.

En las situaciones más extrañas es donde uno encuentra algunas respuestas a preguntas que alguna vez en su vida se hizo.
El nono se nos fué, el viaje apurado, el poco sueño, el velorio y la primera cosa que escucho, es la última frase que él dijo: "Elsa." Elsa fue el amor de su vida, su casamiento un 17 de octubre, la mujer que lo acompañó en todas las malas rachas, tanto laborales como de salud, y miles más. Elsa era mi abuela, era la mina fuerte que se calzó una familia al hombro y alimentó más bocas de las que en realidad podía. Elsa tenía el pelo claro, y los ojos chiquitos y brillantes. Los dedos ajados de tanto zurcir, la joroba que los años le cargaron en la espalda, pero Elsa tenía espíritu. Elsa tenía amor para dar a todos los hijos, a todos los nietos, a todos los conocidos, a todo el mundo.
Y Pedro, el nono, tenía un semblante tranquilo, renegado, y siempre nos vamos a acordar de la silla de plástico y él con los brazos cruzados por detrás de la nuca, mirando la televisión, sus manos enormes, su cuchillo desafilado que usaba de escarbadientes. Sus historias, sus silencios, sus miradas penetrantes.
Hoy el tiempo pasó, hoy mis abuelos viven en el recuerdo. Pero lo impactante de todo ésto fue la frase "Elsa" que mi abuelo dijo antes de partir, antes de encontrarse con ella vaya uno a saber dónde.
Eso es de un impacto enorme, porque yo una vez me pregunté si mis sentimientos eran capricho o eran amor.

¿Diré tu nombre cuando me vaya? ¿Seguiré pensándote? ¿Estarás ahi?

No lo sé, pero sé que el abuelo, despues de irse me sigue enseñando, y me enseña algo que nunca pensé que me iba a enseñar. Me enseña a amar para siempre.

martes, 6 de agosto de 2013

¿Despedida?

Abuelito...abuelo, Feli..
Hoy te volviste una de mis estrellas. Hoy pasaste a ser inmortal.
Peronista como pocos, de gran corazón, palabras cansadas y sabias, historias por doquier, así te voy a recordar, fuerte y feliz, sonriente, diciendome tus ultimas palabras que fueron que estabas contento y querías lo mejor para mí, que le metiera con la facu y el trabajo.
Y así voy a seguir, fuerte y con más convicción, con más energías y caminando sobre todas las cosas.
Yo sé que podría haberte visto más, pero siempre te recordé, siempre me pregunté por vos, siempre bancamos la parada de la vida todos en familia, quisimos e hicimos cuanto se nos antojó, porque eso en fin eramos, familia, y familia une, familia crece, familia aguanta.
Cuando se nos fue la abue, no pude verla, capricho de pendejo que no quiso hacer frente a las circunstancias de la vida, pero tambien para no verte a vos desarmado, para verte entero la siguiente vez que te vi.
Crecimos juntos, vos disfrutaste nuestra infancia y nosotros tu vejez. Quizás de eso se trate todo el sentido de nuestras vidas. De disfrutarnos con los que tenemos cerca.
Te la re bancaste y hasta siempre imaginé que ibas a aguantarte toda la vida 10 años más por lo menos, y que ibas a venir a mi recibida, y a mi casamiento, y a disfrutar de tus bisnietos, pero bueno, los vas a disfrutar donde quiera que estés y estoy seguro que vernos caminar va a ser tu orgullo. Somos Felice por vos y te homenajeamos de la manera que podemos.

Te amo abuelo, gracias por seguir existiendo acá en nuestros corazones.