Conocí a una persona, cuyo único mérito consistía en hablar de las cosas buenas, agradecer por todo, ser amable, y transmitir felicidad.
Después conocí a otra persona, que a todo le encontraba un defecto, que se quejaba por todo, y proyectaba sus fracasos y la culpa de sus desgracias en los demás.
Entonces comprendí, que tenía que elegir, porque estas maneras de actuar me afectaban, y busqué entender a las dos, sabiendo que existe lo bueno y lo malo, que yo también tengo días donde veo todo bien y días en que encuentro todo negativo.
Entonces comprendí, que me siento mejor cuando confío, cuando mantengo mi fe, cuando tengo esperanza, cuando sonrío, cuando agradezco, cuando miro el lado bueno de las cosas.
Por lo tanto, si hoy es un buen día para vos, no permitas que nadie ni nada te lo arruine…
domingo, 3 de junio de 2007
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