No es la altura, ni el peso, ni la belleza, ni un titulo ni mucho dinero, lo que convierte a una persona en grande; es su honestidad, su decencia, su amabilidad y respeto por los sentimientos e intereses de los demás. Una persona se convierte en grande, por su sensibilidad, sin tamaño.
Ezequiel.-
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario