Una vez leí que la felicidad son solo momentos. Y hoy me doy cuenta precisamente de eso.
Aprendí a decepcionar a la gente con tanta facilidad, que mis sufrimientos y pesares son precisamente mi culpa. Creo un mundo maravilloso para la gente, pero por lo general no soy capaz de sostenerlo. Bajo los brazos muy fácilmente. Y la gente se aleja de mí.
Quiero poder lograr mantener los estados anímicos, lograr tranquilizarme y tomar las cosas con su debido tiempo y poder hacer durar las cosas. Poder sonreír, poder llorar, sin lastimar.
Quiero y mis días y personas me están dando las razones necesarias y justas para intentarlo.
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